Cómo elegir hosting en cinco minutos
Casi todos los problemas que veo con webs de clientes vienen de haber elegido el hosting por el precio de la portada. Antes de mirar ningún proveedor, contesta a estas cinco preguntas:
- ¿Qué vas a montar? Un WordPress sencillo funciona en casi cualquier sitio. Una tienda con WooCommerce o PrestaShop necesita más memoria, más procesos simultáneos y copias más frecuentes.
- ¿Quién va a resolver los problemas? Si eres tú y no eres técnico, el soporte es lo que más vale. Paga por él.
- ¿Cuántas webs vas a alojar? Muchos planes básicos permiten solo una o dos. Si eres freelance o agencia, mira directamente planes con webs ilimitadas o un revendedor.
- ¿Cuánto pagarás al renovar? El precio que ves es casi siempre el del primer periodo. Busca la tarifa de renovación y haz la cuenta a tres años.
- ¿Dónde está tu público? Para un negocio local en España, servidores en España o en la UE. Para Latinoamérica, mejor un proveedor con servidores allí o un CDN.
Mi regla rápida: si tu web factura o capta clientes, elige por soporte y copias de seguridad. Si es un proyecto personal o de prueba, elige por precio. Mezclar los dos criterios es lo que sale caro.
Hosting compartido, VPS o cloud: cuál necesitas
Hosting compartido. Tu web comparte servidor con otras. Es lo que necesitan el 90 % de las webs: blogs, webs corporativas, tiendas pequeñas. Todos los proveedores de esta comparativa lo ofrecen y es donde tiene sentido empezar.
VPS. Tienes una parte del servidor reservada solo para ti. Es para tiendas con mucho tráfico, aplicaciones a medida o agencias con muchas webs. Si no sabes administrar un servidor, contrátalo gestionado.
Cloud o elástico. Recursos que crecen según la demanda. Tiene sentido cuando hay picos de tráfico (campañas, rebajas). Para empezar, casi nunca.
La trampa del precio de renovación
Es el detalle que más dinero cuesta. Muchos proveedores anuncian precios de 2 o 3 € al mes que solo se aplican si pagas varios años por adelantado, y que después se multiplican. No es ilegal ni necesariamente malo, pero tienes que hacer la cuenta completa.
Por eso en cada ficha de esta web indico, cuando lo tengo comprobado, el precio de entrada y el de renovación, y la fecha en que lo revisé.
Lo que aprendí con los hostings baratos
Antes de dedicarme a esto, alojé webs en un hosting estadounidense baratísimo que era desesperadamente lento para visitas desde España, y en otro español cuyo soporte tardaba días en contestar. Desde entonces desconfío de las ofertas de "todo ilimitado" a precio de risa: o los recursos reales son mínimos, o el soporte es inexistente, o ambas cosas.
Ningún proveedor de esta comparativa es perfecto, pero todos cumplen lo mínimo: soporte en español, certificado SSL gratuito, copias de seguridad y una empresa identificable detrás.
Qué miro para puntuar
Rendimiento, soporte, precio real (incluida la renovación), seguridad y facilidad de uso. Tienes el detalle y el peso de cada criterio en cómo analizamos. Y si te preguntas cómo se financia esta web, lo explico sin rodeos en transparencia y afiliación.
Comparativas por tipo de web